dilluns, 18 de març del 2013
El espejismo democrático
En respuesta al articulo de Populares Xilxes: http://www.elperiodic.com/voxpopuli/1147_votola-mejor-firmas.html
Muchos políticos, sobre todo los de la derecha arcaica, se llenan la boca al hablar de democracia, de sufragio universal. Pero una cosa es la capacidad de votar, que tenemos todos por igual, y la otra el valor del voto. ¿Que más da que dejen votar a todos los españoles y españolas mayores de 18 años, sin importar su renta o su nivel cultural, si después, a la hora de contar los votos, cada uno tiene un valor diferente?
Por eso, independientemente del partido, queremos devolver la voz al pueblo, porque no nos basta con quitarnos el bozal para hablar una vez cada 4 años, porque durante ese tiempo un partido puede tomar medidas tiranas, incumplir su programa electoral y mentir, sobretodo mentir.
No hace falta ir muy lejos para poner un ejemplo. En españa, el porcentaje de votos que obtuvo el Partido Popular (actualmente en el gobierno) en las últimas elecciones (y eso que se utilizó el desigual e injusto Metodo d'Hondt, que les favorece) fue del 37,53%, es decir, tenemos como presidente a una persona y partido no aceptado por el 62,47% de ciudadanos. Para entender esta injusticia, este es el porcentaje de votos que recibió un presidente de otro país para poder estar al frente de su gobierno.
Esa es la verdadera injusticia. No criticamos la democrácia, sino su democracia; falsa, obsoleta y muy limitante. En resumen, una democracia dictatorial.
Señores, no hablen del poder de las asociaciones y la participación ciudadana mediante ellas, porque lo que el pueblo quiere es la soberanía directa, sin mediaciones.
Tienen que pedir la opinión de la gente para asuntos verdaderamente importantes para los ciudadanos, y no solo para conocer lo que piensan sobre los paisajes que rodean el pueblo que ustedes están destrozando con intentos de campos de golf, vías para el AVE u otros que ya llevan muchos años, como la cantera.
Y no queda ahí, deben ofrecer trabajo a los parados, que en los últimos meses han tendido a subir en gran medida, deben fomentar una educación pública, al alcance de todos, y no cerrar guarderias o privatizarlas porque son “deficitarias”.
Cambien su lema de “Todo para el pueblo, pero sin el pueblo” por algo más adaptado a nuestros tiempos y necesidades. Modernicen su discurso y, sobretodo, devuelvan la soberanía a quienes les dan de comer.
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